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31 diciembre 2009

Feria, fin de año y la que la parió

O: ¿Tiene un minutito de paz que me dé?
A: Sí, acaban de llegar, ¿cuántos quiere?, ¿se los peso?
O: Uno.
A: ¿Lo echo a la bolsita que trae?
O: No, está bien así.
A: Es muy chiquita, déjeme pasarle una grande.
O: No importa.
A: Páseme su minuto de paz, se lo envuelvo.
O: Le dicen que no, gracias.
A: Que le paso la bolsa.
O: ¡Dije un minutito, sólo uno!!!
A: Ok, ok, veo que andamos de malas pulgas, ¿va a llevar un poco de felicidad? está en promoción.
O: Grrrr... VINE POR UN MINUTITO DE PAZ, SEÑOR. No quiero promociones, ¡quiero mi minuto de paz y punto!
A: ¡OKAY! Toma. ¡Ahí tení!
O: Gracias.
A: Tu minutito de paz y la que te parió!
O: ¡Gracias, no sabe cuánto lo necesitaba!

Por lo que fue y por lo que viene, cualquier cosa que eso signifique.

28 septiembre 2009

Ergo sum


Aqví vivo
y mvero
delirantes círcvlos
espiralísimos
el delirio es
y la sal también
malditas esqvinas
fvribvndas hordas
y ese ángel
la lvz impertérrita
abrelatas del abismo
cojera incesante
-avec moi-
prerrogativas
recitadas citas
y laúdes
y grimófonos
y sempiternos
y gallifantes:
reciban mi alabanza
adoren mi trinidad.

06 agosto 2009

Noticias de Macarena: de gallinas, misivas y amores descocados

Estimadísima Mina Gatti:

He recibido vuestra misiva, absolutamente descontrolada y feliz sobre la tan buena noticia que, a todas luces, me acaba de dar. El que mi ahijada haya aparecido, descocada o no, taciturna por el gallo vecindero o no, relegada a las fauces del amor pasional y gallístico o no, me parece de un tenor menor frente a la completa tranquilidad de saber que está viva. ¿Habrá salido a alguien, esta mocosa, que, a vista y paciencia de todos, sabiendo que su digno amor la había dejado, su incólume e innolvidable Ptolomeo, preso por la locura y, quién sabe dios, errante buscando sus propias cuitas, se lanza Macarena del Pilar, mi ahijada Macarena del Pilar Coq, que a esta altura haberse llamado así le introduce una alcurnia digna del milenio pasado, pero no de nuestros tiempos, sí, esta Macarena, que a quién habrá salido, para lanzarse sin más ni más a las garras de un amor barrial, vecinal, regordeta ella por dentro de tanto amor que se le quedó atragantado con la partida de su primer amor?

Pues, he tomado nota de lo que hay que hacer. Haré valer mi entrenamiento en seguridad nacional y levantaré la voz de alerta. No volverá a desaparecer.

Ahora bien, que ella esté buscando su felicidad, me parece de lo más natural. Déle de mi parte mi beneplácito. Dígale que feliz estoy de que haya vuelto y que, además, siga las voces de su corazón.

A la espera de nuevas instrucciones,

Paz de Bergerais.