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22 enero 2010

Enmienda


Sacó su billetera y revisó los papeles que guardaba desde hace años. Una foto vieja de su padre, tarjetas de presentación, teléfonos antiguos escritos en servilletas. Tuvo la tentación de botar todo y hacer limpieza como quien borra su pasado. Revisó nuevamente los papeles. Encontró esa foto. La miró. Dudó. Sabía que estaba entre lo desechable.

La volvió a mirar. Ira. Tristeza. Locura.

Nadie sabe qué depara el mañana.

La guardó. Por si se le ocurría hacer vudú.

08 enero 2010

Supuestos

Figúrate que estamos, tú y yo, en un bar cualquiera. El amor ronda, sediento de ser concretado. Y escucho embobada lo que me dices. Y tú me escuchas, con cara de satisfacción. Sí, satisfacción: sabes qué decir en el momento justo. Todo va según tus planes.

Y figúrate que nos vemos un fin de semana. Y que todo es perfecto. Las danzas funcionan como si hubiésemos bailado toda la vida juntos. Lo idílico lo hace más irreal aún, pero supón que tú me amas y que yo finjo que lo creo.

Y figúrate que mi corazón se va ligando a ti, como enredadera al muro, esperando por tus palabras -vagas- y tus -pocas- señales de interés. Y callo, como quien espera que un milagro se produzca.

Y figúrate que decido no creer más -o no fingir hacerlo-. Y se me revuelcan las emociones y todo parece tan oscuro. No hay nada tan triste como las penas de amor.

Y figúrate, ¡sí!, que ya no me importas. Que tengo lástima de la pobreza de tu ser. Que la locura que traes se volverá contra ti. Y te miro con tristeza: tu corazón está solo.

Figúrate que te abandono.

Figúrate que soy feliz.

12 noviembre 2009

María a secas

Llegó el día. Nada inusual.
María entró y se recostó en la cama.
Ahí estaba él, mirándola como
quien recibe un premio.

Pensó que tenía todas las de ganar.
Que ya no habrían excusas.
Ella, pura, le daría su primera vez.

Se acercó suavemente a María.
Ella temblaba.
Y susurrante le dijo que la amaba.
Ella bajó los ojos.
No simulaba sorpresa,
la timidez era real.

Él se le acercó más.
Llegó a estar a centímetros de su cara.
Olía su aroma.
Sabía que tenía que
acercarse un poco más...

"Esta es tu primera vez",
dijo él excitado.
"Sí -dijo María, esta vez sonriendo,
burlescamente y con sorna-.
Y levantando la vista,
con los ojos encendidos, fulminó:
"esta es mi primera vez... contigo".

04 enero 2009

La falsedad


Si confiamos en el ser humano, tenemos la abierta libertad de creer, en nosotros mismos primero, en los demás después. Pero cuando transgreden la sutil barrera de la confianza, se destroza algo en el alma. Parece que el tiempo se detiene y se llena el universo de un aire denso.

No todo es como lo vemos. Ni como lo sentimos. Ni como lo pensamos.

Los sentidos, engañosos sentidos, nos presentan una realidad que llegamos a interpretar como segura, cuando así los signos nos lo plantean. Si pudiésemos sacar todas las posibles inequidades que las palabras presentan cuando tratamos de confiar en otro, esto sería posible. En su totalidad.

Y aquí aparece la señorita falsedad.

Vestida de fiesta, se infla como pecho de paloma al ver su plan cumplido. LLega satisfecha, ganadora, un peso menos en el cuerpo. Lo hecho, hecho está. Y bien. Logró su objetivo.

María no era tan virgen.